¿Cuántos blogs son aconsejables dentro de un sitio? Depende.
¿Para qué sirven? También, depende.
¿De qué depende?
Depende de quiénes los firmen y de los temas que aborden.
Un blog de política dentro de un sitio web no vale lo mismo si el autor es un redactor del montón, que si es Carlos Pagni, Eduardo Van Der Kooy, Joaquín Morales Solá u Horacio Verbitsky, por citar algunos de los columnistas más importantes.
Mismo caso va para un blog de economía, o uno de fúbtol. ¿Por qué debería interesarle a un usuario la opinión de un equis, que en definitiva es una entre tantas, sin información, ni fuentes, ni análisis, ni nada que no pudiera escribir cualquier otro mortal?
Lo otro es más evidente: no hace falta un blog por letra del abecedario. No hace falta, de vuelta, sumar veterinaria, cocina, política, sexualidad, música, decoración, tenis, internet, televisión, etcétera... Tal vez bastaría con tres o cuatro buenos, con firmas de peso, originales, con datos y bien redactados. Tener por tener, resta.




