Chupársela

El periodismo deportivo en general, y los cronistas que viajaron a Montevideo en particular, chuparon sin resistencia las agresiones de Diego Maradona, demostrando que además de ignorantes, obsecuentes y arrastrados, carecen de cualquier sentimiento parecido al amor propio.
Que Maradona haya podido insultar a los periodistas en sus caras y sin transpirar habla más de los periodistas que del entrenador.
Los movileros deluxe dejaron en soledad al pobre -pobrísimo- "Toti" Passman y terminaron dando lástima como extras de una violenta función maradoniana. "Diego", en cambio, rara vez ocultó sus groserías, su lengua soberbia y su desprecio por aquellos que lo endiosaron.
Los corajudos aparecieron el día después, lejos de la conferencia, golpeándose el pecho y coondenando las declaraciones del DT. Ya era tarde: en el mano a mano habían arrugado y demostrado por qué son el fondo de la olla de la profesión.
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