Luego vino la debacle por todos conocida, la venta de la empresa y la transformación a un medio mensual.
Pero la peor cara de la crisis todavía no se había visto.
Otra vez, no se trata del crack de las hipotecas norteamericanas sino de la edición aburrida y tediosa que se le presenta a los lectores.
En este caso, una nota de tapa a Gerardo Werthein, presidente del Comité Olímpico Argentino, pero por sobre todas las cosas (muy por sobre todas las cosas), hombre fuerte de Telecom.
De pretender esgrimir un bajísimo perfil cuando compró su empresa telefónica, allá por el 2003, cuando no quería siquiera que apareciera una foto suya en los diarios, Werthein pasó a sembrar su presencia en cuanto evento deportivo pudiera, en particular en el segmento olímpico y en River, donde apadrina -¿u ordena?- a Rodolfo D´Onofrio, uno de los principales candidatos a suceder a José María Aguilar.
En las últimas horas, Werthein volvió a concentrar la atención mediática por el evento hípico que organiza anualmente en su quinta. Y ahora aparece en la tapa de El Gráfico.
En septiembre, la revista vendió algo más de 26 mil ejemplares, lejísimos de sus mejores momentos. Este mes, seguramente, la cosa estará más difícil. El chivo olímpico es para un selecto grupo de lectores y tal vez no para los de El Gráfico, acostumbrados a devorar fútbol.
Por eso, de vuelta, a no engañarse: la crisis es periodística, no comercial.




